Masa de pizza

Como hacer masa de pizza casera

Pizza en sartén

Pizza en sartén

A todos nos encanta la pizza, pero durante los días calurosos es una verdadera tortura encender el horno. Por suerte, no hace falta tener un gran horno, o siquiera encenderlo para disfrutar de una pizza casera. ¡Puedes hacer tu pizza en una sartén!

Además de eliminar la necesidad de calentar el horno, las pizzas en sartén son súper rápidas y perfectas para cuando estás haciendo una o dos pizzas individuales.

La parte más difícil cuando se cocina la pizza en una sartén, es asegurarse de que la corteza se asa, pero no se quema, sobre todo por la base.

Por eso hay que estirar muy bien la masa, utilizar una sartén lo suficientemente grande para que quepa la pizza, y estar muy pendiente de la base durante la cocción, y bajar la temperatura cuando sea necesario.

Una vez que hayas cocinado la pizza por un lado, dale la vuelta a la masa para añadir los ingredientes.

Con la masa preparada (puedes hacer un gran lote y congelarlo) y todos los ingredientes preparado, cocinar estas pizzas en sartén solo lleva 10 minutos, máximo.

Ingredientes

Para la masa (estas cantidades dan para 2 pizzas individuales):

  • 500 gramos de harina '00'
  • 1 gramo de levadura fresca de panadería
  • 300 ml de agua fría
  • 15 gramos de sal

Para el resto de la pizza:

  • Salsa de tomate
  • Queso parmesano rallado, al gusto
  • Unas hojas de albahaca
  • Mozzarella de búfala fresca, en rodajas
  • Aceite de oliva virgen extra

Instrucciones

Para hacer la masa:

Pon la harina en una superficie de trabajo limpia y forma un volcán con las manos.

Disuelve la levadura en el agua y viértela en el centro del volcán poco a poco, mientras derrumbas las paredes de la harina con las manos para que el agua no se salga. Agrega la harina y empieza a amasarlo con las manos hasta que la masa se una. Amásalo durante 10-15 minutos.

Tápalo y deja que repose 10 minutos antes de amasarlo de nuevo rápidamente durante 10 segundos (esto ayuda a desarrollar el sabor y el gluten).

Divide la masa en dos, formando dos bolas, y deja que repose toda la noche o al menos 8 horas (24 horas es lo óptimo, 48 horas como máximo) en un recipiente cerrado. Recuerda dejar espacio suficiente en el recipiente, ya que a medida que el gluten se relaja, se extenderán hasta ocupar el doble del diámetro que tenían al principio.

Después del reposo, las bolas de masa están listas para usar inmediatamente. Coloca la bola de masa sobre una superficie enharinada para evitar que se pegue. Cuanto más redonda salga la bola de masa, más redonda será la base final de la pizza.

Con las yemas de los dedos, presiona la bola de masa con firmeza, empezando por el centro y siguiendo hasta el borde. Asegúrate de dejar un centímetro alrededor del borde de la pizza sin tocar.

Dale la vuelta a la bola de masa y repite el proceso de prensado por el otro lado. Con la palma de la mano, empuja firmemente en el centro de la bola de masa para asegurarte de que el grosor de la base sea consistente (sin contar los bordes levantados).

Coge la bola de masa recién aplastada con el dorso de tus manos, asegurándote de que el peso de tus nudillos y de las puntas de los dedos y las uñas no van a hacer un agujero en la masa.

Con el dorso de las manos, estira la masa lo más que puedas, sin rasgarla. Gira la masa 90 grados y repite este estiramiento. Haz esto un par de veces. Ahora debes tener un disco de masa fino, pero con un borde ligeramente más grueso.

Para hacer el resto de la pizza

Precalienta una sartén (preferiblemente antiadherente) a fuego alto. Coloca una base de pizza en la sartén y cocínalo durante 1 minutos.

Dale la vuelta y extiende una fina capa de salsa por la base, con ayuda de una cuchara, dejando un par de centímetros alrededor del borde. Añade una pizca de parmesano, hojas de albahaca y rodajas de mozzarella fresca, en ese orden. Rocía con aceite de oliva.

Tapa la sartén y reduce la temperatura a fuego medio. Esto ayudará a que el queso se derrita y evita que la base de la pizza se queme. Cocina la pizza otros 4 a 5 minutos.

A los 4 minutos, mira si el queso se ha derretido. Continua la cocción si es necesario. Ajusta la temperatura según sea necesario para asegurarte de que la base se dore y no se queme. La pizza está lista tan pronto como el queso se haya derretido a tu gusto.

Notas de la Receta

Para obtener una pizza más crujiente y dorada, ponla debajo del grill uno o dos minutos al final de la cocción, hasta que por la parte superior empiecen a salir manchas marrones.